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Conversatorio AIM analiza críticamente la idea de clase media en Chile

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La instancia, que contó con la participación de Sandra Quijada, Rodrigo Jordán, Emmanuelle Barozet, y Guillermo Larraín, cuestionó las definiciones actuales para este grupo social y estudió los impactos de la pandemia y el estallido social en la configuración de este sector.

¿Es Chile un país de clase media? Esa fue la pregunta con la que la Asociación de Investigadores de Mercado y Opinión Pública – AIM, abrió su ciclo de conversatorios 2020, con el fin de debatir junto a actores del Estado, la academia y la sociedad civil sobre los mecanismos a través de los cuales se define y mide este grupo social en Chile.

La actividad –que fue moderada por el presidente de AIM, Andrés Varas–, contó con la participación de Sandra Quijada, directora del INE; Rodrigo Jordán, presidente de la Comunidad de Organizaciones Solidarias y presidente de Vertical; Emmanuelle Barozet, académica del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile e investigadora del COES; y Guillermo Larraín, economista y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.

¿Qué pasa con la clase media?

“Es evidente que lo que ha ocurrido en los últimos tiempos, con la pandemia y el estallido social, nos hace cuestionarnos qué pasa con la idea de clase media en el país”, afirmó Andrés Varas, presidente de AIM en la introducción del conversatorio. Y cuestionó el significado de esta clasificación, con interrogantes como “¿hasta dónde llega la vulnerabilidad? ¿cuáles son los límites entre la pobreza y la clase media? ¿la estabilidad es parte de los requisitos que podríamos pedir para hablar de clase media?”, preguntó.

Además se refirió al modelo de clasificación socioeconómica desarrollado por AIM, el cual toma la definición de pobreza realizada por el ministerio de Desarrollo Social para generar una segmentación que facilite un trabajo comercial y comunicacional eficiente. «Este modelo está basado no solamente en los ingresos per cápita de los hogares, sino que también en la educación y el rol laboral que tienen los principales sostenedores de los hogares”.

A la hora de medir la clase media a través del modelo de AIM, es posible observar un C1 creciente –que en total corresponde a un 12,3%–, un 11,2% que pertenece al grupo C2 y un 24,7% perteneciente al C3, “que corresponde históricamente a los límites de la clase media”, señaló Varas. Junto a ello se encuentra un grupo D abultado, que con un 36% “corresponde a un grupo de inminente riesgo de caer en pobreza”, detalló Varas.

40% de clase estrato medio de acuerdo al INE

En su exposición Sandra Quijada, directora del INE, explicó los mecanismos utilizados por el Estado para generar una variable de estrato socioeconómico en el censo abreviado de 2017. «Las variables que se usaron para crear este estrato socioeconómico corresponden a porcentaje de personas con educación, tasa de ocupación, razón de mujeres/hijos, y porcentaje de viviendas con índice de materialidad alto» y aclaró que la variable de ingresos no fue considerada por no ser parte del censo.

De acuerdo a esta definición, un 40% de la población corresponde al estrato medio, un 20% al estrato alto y un 36% al estrato bajo, detalló Quezada. La directora del INE se refirió además a los datos aportados por la más reciente Encuesta Suplementaria de Ingresos, que muestra una media salarial de $574.000 para 2018.

Un tercio de los chilenos entra y sale de la pobreza

Por su parte Rodrigo Jordán, presidente de la Comunidad de Organizaciones Solidarias y presidente de Vertical centró su exposición en la definición de pobreza multidimensional y explicó que esta metodología “mide brechas más allá de los ingresos en las dimensiones educación, trabajo, salud, vivienda y cohesión social” y señaló que de acuerdo a esta medición “hay un 20% de gente que vive en algún grado de pobreza».

Explicó que entre 1996 y 2006 en Chile se realizó la Encuesta Casen Panel. «Con ella descubrimos el ascensor de la pobreza y es que algunos hogares aparecían en la encuesta como no pobre, en la segunda como pobre y después eran no pobres de nuevo. El 30% de las familias fueron pobres en los 10 años en los que se hizo esta encuesta», apuntó.

El presidente de la Comunidad de Organizaciones Solidarias argumentó que dado que un 30% entra y sale de la pobreza y un 15% corresponde al segmento más rico, “la clase media queda reducida a un 55%”. Jordán afirmó que esta población se encuentra con una gran vulnerabilidad ya que depende de un empleo, por lo que la crisis económica y la cesantía provocada por la pandemia podría reducir a esta clase media.

El imaginario de la clase media

Emmanuelle Barozet, académica del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile e investigadora del COES, abordó el tema desde la perspectiva de la vivencia de las personas. La investigadora explicó que «el gran problema en Chile es que no hay una nomenclatura oficial de clase media”. A esto se suma otra dificultad y es que “la gente se percibe muy distinta de la forma en que los expertos definen estos grupos”.

«Cuando uno le pregunta a la gente, los grandes grupos de al medio sienten que son trabajadores muy esforzados y que en Chile no se valora lo suficiente el trabajo, a pesar del sacrificio que representa”. Y agregó que “ese gran grupo de sectores trabajadores, que para nosotros no son propiamente de clase media y son cerca del 40% de la población, sienten una diferencia muy grande con los otros grupos de la sociedad”.

La investigadora del COES explicó que este es un sector altamente endeudado, lo que combinado al alza de precios en Chile, revela por qué las familias que antes se sentían de clase media lo dejan de hacer antes del estallido y es “porque no llegan a fin de mes”, dijo Barozet. “En el imaginario llegar a fin de mes tranquilamente es ser de clase media”.

Desafíos tributarios y de política social

Finalmente, en su exposición Guillermo Larraín, economista y académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile señaló que la crisis sanitaria dejó en evidencia “que la vulnerabilidad llegaba hasta el percentil 80 probablemente. La pandemia nos sorprendió con una fuerza brutal sin instrumentos públicos para llegar a este grupo». Por esto, hizo énfasis en la necesidad de impulsar cambios tributarios que permitan responder a las nuevos requerimientos de la clase media luego de la pandemia.

“En materia tributaria vamos a tener que disminuir nuestra dependencia del IVA y vamos a tener que incorporar más gente al pago del impuesto a la renta”, señaló. Esto con el fin de financiar un mayor gasto público en salud, educación, pensiones y vivienda, que permita alivianar las responsabilidades que hoy enfrentan las familias a través del endeudamiento.

Revisa el conversatorio aquí: 

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