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Editorial: La tecnología al servicio de la escucha de la ciudadanía

Los desafíos que ha traído este 2020 han acelerado la transformación digital en el mundo de la investigación. Sin lugar a dudas, el ejercicio de nuestra profesión ya no será el mismo y por eso, en esta edición de nuestro newsletter buscamos destacar cómo nuestros socios se han adaptado a los cambios, poniendo al gremio chileno a la vanguardia de Latinoamérica.

AIM nació en 1985 con el fin de aunar criterios para el desarrollo de la industria y velar por el cumplimiento de estándares éticos y calidad para el trabajo del gremio. A más de tres décadas de nuestra fundación, nuestra forma de dialogar con la ciudadanía, medirla y conocerla sin dudas que ha cambiado, y mucho.

De los cuadernillos, los grandes call centers y las cuadrillas de encuestadores que hace unas décadas eran la imagen característica de nuestro quehacer, nuestra industria rápidamente ha dado pasos decididos hacia la transformación digital.

Como gremio, hemos adaptado nuestras técnicas para aprovechar el potencial y el alcance que nos dan las nuevas tecnologías. Hoy a través de las encuestas online podemos derribar fronteras y explorar más allá de los grandes centros urbanos. También estamos innovando en las formas de conocer a los consumidores, implementando herramientas para acompañarlos en su vida cotidiana de manera de descubrir sus preferencias y necesidades.

Los desafíos que ha traído este 2020 han acelerado estas transformaciones y han profundizado estas tendencias en el mundo de la investigación. Sin lugar a dudas, el ejercicio de nuestra profesión ya no será el mismo y por eso, en esta edición de nuestro newsletter buscamos destacar cómo nuestros socios se han adaptado a los cambios, poniendo al gremio chileno a la vanguardia de Latinoamérica.

Como AIM creemos profundamente en el valor que la innovación puede aportar a nuestra labor. Sin embargo, del mismo modo en que reconocemos y celebramos el aporte de las tecnologías a nuestra profesión, también estamos conscientes de sus limitaciones.

Hoy cuando la inteligencia artificial nos permite procesar volúmenes de datos más allá de las capacidades humanas, el rol de las y los investigadores se vuelve aún más imprescindible. No basta con escuchar y procesar. En un mundo complejo y en constante cambio, nuestro valor está en nuestra capacidad de interpretar a la ciudadanía y contribuir a la realización de los diagnósticos correctos. Para lograr esto el rigor metodológico es clave.

Sin bien vivimos con entusiasmo este momento de transformaciones que experimenta nuestra industria, como AIM no dejamos que esto nos aparte ni por un segundo del corazón de nuestra labor, que es llevar las voces de las personas a las salas donde se toman las decisiones. La responsabilidad que conlleva este privilegio nos exige actuar con los mayores estándares éticos, de transparencia y calidad. Ese es el compromiso de nuestra asociación desde sus orígenes y ese es el sello que distingue a cada uno de nuestros socios.

 

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