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Los desafíos para la industria de las encuestas en un año electoral

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Conversamos con Roberto Méndez, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica; Marta Lagos, directora de MORI Chile; y Eugenio Guzmán, sociólogo y decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo sobre los desafíos que enfrenta el mundo de los estudios de opinión en un 2021 marcado por un intenso calendario electoral.

Con cinco eventos electorales programados, 2021 sin duda será recordado como uno de los años más electorales en la historia de Chile. En concreto, el 11 de abril deberemos elegir nuevos alcaldes, concejales, gobernadores regionales y miembros de la asamblea constituyente; en el caso de los gobernadores regionales si nadie supera el 40% de la votación, se contempla una segunda vuelta para el 9 de mayo. En tanto, el 21 de noviembre se vota para presidente de la república, senadores, diputados y consejeros regionales; también, en el caso de la elección presidencial, si nadie logra sobre 50%, se realizará una segunda vuelta el 19 de diciembre. A esto se suman las primarias presidenciales programadas para el 4 de julio. Este nutrido calendario electoral implica importantes desafíos para el mundo de las encuestas políticas.

Roberto Méndez, actualmente profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica y uno de los profesionales más reconocidos en el mundo de las encuestas, afirma que “este es uno de los años más desafiantes por la cantidad de elecciones, un récord histórico. No me acuerdo de otro año con mayor cantidad de elecciones. Son elecciones muy distintivas, de muchos candidatos y eso hace que la tarea sea especialmente compleja para el mundo de las encuestas”.

Los desafíos metodológicos

El sociólogo Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, considera que uno de los principales desafíos para las encuestas electorales tiene que ver con la incertidumbre creada a partir de la introducción del voto voluntario en 2012. “Eso impone desafíos de rigurosidad metodológica para poder saber qué es lo que piensa la población en distintas temáticas. Hay que ser muy cuidadoso de qué vamos a entender como voto probable. No es fácil, especialmente en escenarios competitivos, es muy difícil estimar resultados a menos que haya tamaños muestrales muy grandes, que no es el caso”, apunta.

La economista Marta Lagos, directora de MORI Chile y otra de las voces más experimentadas en la materia, afirma que “las encuestas de opinión tienen que tener encuestadores no acoplados a la política para constituirse en una industria profesional y no ser un conjunto de asesores políticos que hacen encuestas”. Junto a lo anterior, Marta Lagos hace notar la mala calidad de la información y bases de datos oficiales disponibles: “El padrón es una vergüenza nacional. En Providencia 9 de cada 10 no vive donde dice el padrón. ¿Cuándo vamos a tener una capacidad para decir algo sobre el comportamiento electoral? No sabemos si la mitad de Chile no vota porque no viven donde están inscritos. ¿Cuál es la probabilidad que me acerque a votar si para poder hacerlo tengo que hacer una gestión de anotar donde efectivamente vivo?”, cuestiona la economista.

El rol de los medios de comunicación

De acuerdo con Roberto Méndez, durante este año el principal desafío es la relación de las encuestas con los medios de comunicación y con las candidaturas. “Yo creo que hay un número importante de encuestas con historia y con metodologías conocidas. Los medios en general deberían abstenerse de publicar encuestas que no están relacionadas con empresas que tienen historia. Aparecen encuestas que se hacen para la ocasión por empresas que se forman para las campañas. El rol más grande que tienen los medios es distinguir una cosa de otra” y agrega que “AIM debe ser muy activo en denunciar cuando se abuse”.

En la misma línea, Eugenio Guzmán apunta al rol de los medios para ponderar cuando un estudio ha sido realizado de manera seria. “Yo creo que el mercado político y el mercado de los medios debe ser suficientemente cuidadoso para asumir qué encuesta está bien hecha o no. No se trata de publicar cualquier encuesta que recibe un medio. Es cierto que las encuestas se han instrumentalizado, pero son los medios los que deben tener la responsabilidad de señalarlo”, afirma.

De manera coincidente, Marta Lagos apunta a la falta de rigurosidad en los medios de comunicación a la hora de reportar el resultado de encuestas, por ejemplo, al hacer uso de decimales: “Cuando hay un mínimo de tres puntos de error, la coma da una impresión de precisión que no existe”, afirma.

Regulación a las encuestas electorales

En noviembre de 2020 ingresó a la Cámara de Diputados una moción parlamentaria que tiene como objetivo evitar la publicación de encuestas electorales engañosas a través de la creación de nuevos requisitos de transparencia para las empresas dedicadas a los estudios de opinión. El proyecto además disminuye el tiempo de prohibición para la publicación de resultados de encuestas electorales de 15 a 4 días, rescatando el espíritu original de la propuesta de ley redactada por el Ejecutivo a principios de 2017, que planteaba que la prohibición rigiera tres días antes de las elecciones.

A juicio de Roberto Méndez, la disminución del período de blackout informativo es un avance para el mundo de los estudios electorales. “No se justifican esos plazos tan largos porque la gente se queda con cifras un poco antiguas. En los 15 días antes de una elección es un periodo en que pueden pasar muchas cosas”, señala.

Junto a ello, el experto en sondeos de opinión pública resalta el valor de estos estudios. “Soy un convencido de que las encuestas hacen una contribución al proceso político y al proceso democrático porque disminuyen el nivel de incertidumbre que tiene la ciudadanía. Si no existieran las encuestas el nivel de incertidumbre sería absoluto y sería muy manipulado por las propias candidaturas y los medios. Incluso en periodos no electorales, el que la gente sepa la aprobación de los gobiernos y los presidentes en general tiende a una convergencia de qué es lo que está sucediendo en la realidad”, destaca Méndez.

La visión de Eugenio Guzmán apunta a la efectividad de este tipo de normativas. “Estas leyes se basan en una hipótesis errada de creer que las encuestas van a cambiar una elección”, afirma. En oposición a las restricciones, Guzmán sugiere que en cambio se ponga el foco en la transparencia de las encuestas y la metodología empleada. “Si digo que voy a hacer encuestas por Twitter y Facebook tiene que ser explícito y recordar los sesgos que puede tener hacer encuestas de esa naturaleza. Soy reacio a restricciones ex-ante, lo mejor es que la opinión pública sepa cuáles encuestas tuvieron mejores y peores estimaciones”, opina.

En tanto, Marta Lagos pone el acento en la autorregulación de la industria. “Estamos en un mundo globalizado y los legisladores quieren controlar algo que no es controlable. Para controlar las encuestas de verdad tienen que controlar la libertad de expresión. En otras partes del mundo esto se regula con ética, no con látigo. Las empresas que han sobrevivido en el mundo son porque tienen una ética acorde con el mundo en el que viven”, señala.

Adicionalmente, Lagos apunta a la ausencia de instancias entre pares para discutir los temas propios de las encuestas electorales. “Se requiere de una discusión metodológica sobre los estudios que se hacen, cómo se hacen, para qué se hacen. Los desafíos metodológicos no se pueden resolver en un artículo en el diario, en una entrevista, en un conversatorio. La ciencia no se puede hacer en un pasillo de conversación”, señala. Junto a esto, Marta Lagos plantea la urgencia de contar con instancias especializadas en estudios de opinión como publicaciones, seminarios, congresos anuales y mesas redondas en el país. “Es una especialidad, que no se puede acoplar a otra especialidad que son los estudios de mercado”, afirma.

En tanto, desde AIM destacan el profundo debate que ha tenido la industria en este sentido, el cual se materializó en un acuerdo para cambiar los estatutos de la organización e integrar esta actividad. De esta forma se configuró como la Asociación de Investigadores de Mercado y Opinión Pública de Chile, agrupando hasta el día de hoy a las principales empresas dedicadas a la realización de encuestas de opinión en el país.

 

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